Revolución digital y humanismo digital

La digitalización de las empresas es un recurso muy útil pero solo si se evita ahondar más en la brecha digital y si de verdad soluciona problemas.

Hace unos días, Carlos San Juan -un español de 78 años- comenzó una campaña llamada «Soy mayor pero no idiota» en la cual está recogiendo firmas para que los bancos ofrezcan un «trato más humano en las sucursales bancarias». Desgraciadamente, este problema es cada vez más común. Empresas que confían en la tecnología para transformar sus procesos, pero se olvidan de lo más esencial: que solucione un problema real y que sea un proceso más eficiente para las dos partes (empresa y cliente).

Dicen que el mundo digital va sobre conectar a las personas, pero, funciona de verdad?

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Energías renovables vs. energía nuclear

Si queremos cumplir con los planes de descarbonización mundial, debemos apoyarnos en la energía nuclear tanto como en las energías renovables. Si no, el objetivo nos quedará muy lejos.

Recientemente la Comisión Europea ha planteado, en su nueva taxonomía del sector energético, considerar la energía nuclear como verde para poder cumplir con el objetivo de cero emisiones. Mientras algunos países como Francia (de los mayores productores del mundo de electricidad mediante energía nuclear) han aceptado la propuesta, otros países (como España) la han rechazado contundentemente. Pero, ¿cuál es la alternativa?

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Mi propósito de nuevo año: leer menos

Vivimos en la sociedad de la información y de la inmediatez, y tenemos una obsesión con acaparar conocimiento, pero no nos paramos a reflexionar sobre ello y al aprendizaje así se vuelve más difícil.

Como cada final de año, dedico un tiempo a reflexionar sobre cómo me ha ido el año que termina, y aprovecho para marcarme unos nuevos propósitos para el que comienza (de los cuales, por supuesto, incumplo la mayoría, pero ahí está la intención 😊).

Para este 2022 me he propuesto un propósito quizás un poco diferente y contraintuitivo. Quiero leer menos.

Pero, espera. Como que leer menos, si se supone que debería leer todo lo que esté a mi alcance, y un poco más. Hay que consumir mucha información. Cada día aparecen nuevos conceptos y nuevas invenciones que no me puedo perder y hay que adquirir todo el conocimiento que mi mente sea capaz de absorber.

Bueno, yo no lo veo así. En una época del año en la que todo mi alrededor farda de haber leído 40 ó 50 libros (yo mismo me solía proponer leer más de 2 libros por mes, hacer todos los cursos que pudiese, y aprender sobre todas las nuevas tendencias y modas), he reflexionado sobre lo absurdo del asunto.

Vivimos en un mundo de acceso casi infinito a la información. Podemos leer y aprender sobre casi cualquier cosa (o eso creemos, porque aprender es otra cosa) solamente con leer unos cuántas páginas, hacer unos cursos online, ver vídeos en YouTube o leer unos libros sobre el tema.

Tenemos una obsesión con el conocimiento

Al consumir tanta información, tenemos una falsa ilusión de conocimiento.

Leer tanto como podamos funciona bajo el mismo principio que la educación moderna (esa de la que tanto nos quejamos). Tratamos de verter cantidades ingentes de datos y de información en nuestros cerebros, pensando que eso es aprender. Y no lo es.

Si queremos aprender sobre algún tema en concreto, no basta solamente con leer. También es necesario:

  1. Contemplar lo que estamos leyendo y tomar notas.
  2. Reflexionar y hacernos preguntas.
  3. Implementarlo de alguna manera.
  4. Ponerlo en práctica.

Si bien antes un oficio se aprendía mediante la práctica y mediante la repetición, hoy en día nos creemos expertos de algo por haber hecho un curso online avanzado en carpintería. Experimentando y corrigiendo errores poco a poco es como podremos llegar a ser expertos carpinteros.

Nuestra memoria funciona de una manera determinada, y tiene sus tiempos. Tenemos varios tipos, pero las que nos atañen en el día de hoy son la short-term memory (memoria a corto plazo) y la long-term memory (la de largo plazo). En la primera es relativamente fácil fijar información, pero para pasar a la segunda hace falta un ejercicio más profundo, entre los que se encuentran la repetición espaciada, por ejemplo.

Faster is not better

Muchas veces pensamos que más rápido es mejor. Y que más es mejor. Pero la verdad es que casi nunca es así.

Querer consumir tanta información en tan poco tiempo es como querer visitar muchos países y ciudades en un mes. Podrás contar que las has visitado y que has estado en ella, pero difícilmente podrás vivir experiencias significativas, que es de lo que se trata -o al menos lo que busco yo-.

Faster is not better. No es mejor que sea más rápido.
Faster is not better. Más rápido no es mejor.

Personalmente, he cambiado la estrategia a la hora de viajar. Antes me apuntaba todos los lugares por visitar, quería tacharlos todos de mi lista, pero ahora prefiero ver menos cosas pero pasar más tiempo de calidad, interactuando con gente, haciendo cosas de locales, o simplemente perdiéndome por la ciudad o el pueblo.

Disfrutar del proceso

Además de la sociedad de la información, vivimos en la sociedad de la inmediatez. Queremos todo para ayer. Y no sabemos disfrutar del proceso (es uno de los principios de la conciencia plena). Leemos libros como si se nos fuera la vida en ello, y escuchamos podcasts o vemos series en 2x como si alguien nos obligase a consumir ese contenido.

Somos completistas, y queremos hacer check en todo. Queremos poder decir en una conversación con nuestros amigos que por supuesto hemos estado en Tailandia, o que nos hemos visto las 55 temporadas de la serie de la que todos hablan. Si escuchamos hablar de un restaurante, debemos ir para poder hablar con conocimiento de causa. Pero nos cuesta disfrutar del proceso, y vivimos con miedo a perdernos cosas (sí, es un síndrome y se llama FOMO).

Ya sea porque he asumido que necesito tiempo para asimilar conocimientos, o porque quiero disfrutar más de las cosas que hago, me he propuesto concentrarme al 100% en las cosas que estoy haciendo en un preciso momento. Disfrutar tranquilamente de un libro es una de ellas, o pasar tiempo de calidad con mis amigos. Así que mi propósito de año nuevo es leer menos, consumir menos información, y aprender y disfrutar más de las cosas. Vamos, lo del puto mindfulness pero como han hecho nuestros familiares toda la vida.

NOTA: En relación al tema en cuestión, aquí puedes leer otras entradas que he escrito sobre ello y que pueden servir para reflexionar sobre el tema:

¿Es posible mejorar tu velocidad de lectura?

¿Tenemos exceso de información?

Tú tienes el poder (y no lo sabes)

Los modelos de negocio moldean la forma en la que se me mueve el mundo. Y tú, como consumidor, tienes el poder de formar parte de esa decisión.

Se rumorea que la película de Marvel, ‘Los Vengadores: Endgame’, ha costado cerca de 400 millones de dólares. Es mucho dinero, sí. Pero, si los productores han invertido ese dinero, es porque esperan recuperarlo gracias a las personas que verán la película o que gastarán dinero en el merchandising.

¿Por qué nos gastamos dinero en este tipo de cosas y no en resolver problemas reales del mundo?

Para contextualizar esta inversión; es casi el mismo dinero que ha dado en forma de ayuda el gobierno de Alemania a BioNTech para el desarrollo de la vacuna del coronavirus. España, por su parte, ha destinado solo cerca de 8 millones de euros a diversos tratamientos experimentales. Esto son 50 veces menos que lo que ha costado producir una película de superhéroes. Repito, 50 veces menos.

En un mundo como el que vivimos en 2021, con una facilidad para acceder a todo tipo de información, el consumidor es quien tiene el poder de decidir qué quiere que ocurra en el mundo. Si no te gusta que se maltrate a los animales, consume menos carne o entérate de cómo han sido criados y sacrificados. Si quieres que se contamine menos, no consumas plástico y usa el transporte público. Si quieres que se fomenten los deportes minoritarios, ve sus partidos y consume su contenido.

Como decisión individual, tu influencia será apenas imperceptible. Pero, como colectivo, se tiene un gran poder.

¿Sabemos comunicarnos de manera efectiva en el trabajo?

La manera en la que comunicamos en el trabajo y en nuestra vida personal es una de las cualidades más importantes de desarrollo.

La comunicación es la base de toda interacción humana. Nos comunicamos con nuestros allegados, con nuestros compañeros de trabajo, con proveedores o clientes y se comunican las empresas con sus empleados. Pero, cuando lo hacemos, ¿lo hacemos de una manera eficiente?

¿Qué es una comunicación eficiente?

Partamos de la base: una conversación eficiente es aquella que se logra usando la menor cantidad de recursos (el más importante de ellos es el tiempo de todos los involucrados) y que, además, se consigue hacer de una manera efectiva. Es decir, que el mensaje llega correctamente a todas las personas en tiempo y forma.

Esta podría ser la definición de la comunicación asertiva, que no es sino aquella habilidad social de relación personal y profesional para manifestar nuestros deseos, sentimientos o intenciones de forma congruente, eficaz, clara y directa.

Para mí, la comunicación en el trabajo debe ser directa y al grano, evitando incurrir en small talk (esos temas de conversación triviales que no cubren ningún tópico de la conversación) y asegurándonos que el mensaje es transmitido correctamente.

Las conversaciones sin un fin determinado también pueden ser productivas

Sin embargo, en el trabajo, las conversaciones entre compañeros sin ningún tópico determinado pueden llegar a ser muy productivos. En este estudio concluyeron que, entre compañeros comerciales, los almuerzos de trabajo pueden incrementar las ventas hasta en un 24% de ambos, pues da lugar a un un intercambio de conocimiento que es más complicado cuando se acotan las conversaciones. Es decir, parece ser que en ocasiones las conversaciones a la hora del café pueden ser productivas, además de crear lazos íntimos entre compañeros, por lo que tampoco es necesario erradicarlas.

Comunicación síncrona vs. asíncrona

La diferencia de estos dos tipos de comunicación radica en la simultaneidad de la persona que quiere comunicar el mensaje con la que lo que debe recibir. Es importante saber elegir qué tipo debemos usar en cada momento, pues una de ellas obligará a la otra persona a estar «presente» (física o mentalmente) en la conversación, y quizás no sea necesario. Nuestra mente tiene una capacidad limitada para cambiar de una tarea a otra. Tardamos unos 15 minutos en volver a conseguir el mismo nivel de concentración tras una distracción.

Los millennials prefieren usar mensajes o correos electrónicos al teléfono, pues consideran una llamada como una invasión de su terreno. Aunque a veces una llamada de 5 minutos puede solucionar lo que quizás tardarían 2 días de respuestas en un hilo de un correo.

Es necesario valorar cuándo es necesaria una llamada o si bastaría con un correo o mensaje.

Diferenciar lo importante de lo urgente

Evidentemente, cuando algo es urgente y necesita solución, es necesaria una llamada. Pero no todo lo importante es urgente., ni todo lo urgente es importante.

Quizás la llamada que estás pensando hacer puede ser simplemente un mensaje a leer cuando la otra persona esté disponible, o el mensaje que vas a enviar debe ser una llamada.

Una de las cosas malas que nos ha traído la tecnología es la sensación de necesidad de inmediatez para todo. Todos tenemos algún compañero que te llama para cualquier cosa, o que te envía un mensaje y te llama a los 5 minutos para ver si lo has leído ya. Otra vez, saber diferenciar el método de comunicación es importante.

Modalidades y herramientas de la comunicación

Podemos convocar una reunión (ya sea presencial o por videoconferencia), tener una conversación en directo si compartimos oficina, enviar un correo electrónico, hacer directamente una llamada o enviar un mensaje (por ejemplo, por mensajería instantánea como Telegram, o no instantánea, como Slack). Aquí dependerá del mensaje que queramos dar y de la urgencia del mismo.

Hoy en día disponemos de múltiples herramientas de comunicación. Para conseguir una comunicación eficiente, debemos saber elegir la herramienta adecuada en cada momento, las formas y la modalidad.

Conclusiones

Un pilar importante en una buena relación laboral es la comunicación. Tan importante es comunicar de manera eficiente, como la de saber escuchar y esforzarnos por entender a la otra persona.

Algunas empresas incluso redactan manuales de buenas práticas con el fin de conseguir una comunicación fluida para todas las partes. Esto se hace más necesario en entornos de trabajo deslocalizados en los que se trabajan en diferentes husos horarios y en los que no podemos demandar que las personas estén disponibles en todo momento.

En mis (pocos) años de experiencia laboral creo que la comunicación (tanto interpersonal como corporativa) sigue siendo la tarea pendiente a superar por todos. A menudo me encuentro gente que abusa de llamadas de teléfono (o que no lo levanta para nada), que manda mensajes importantes por WhatsApp (una herramienta que no considero adecuada para estas cosas, pues se puede mezclar con conversaciones personales y el mensaje quedarse en el camino), o reuniones interminables que terminan sin que ninguno de los asistentes tenga claros los puntos que se han decidido en ella.

Solo siendo empáticos (¿es necesario demandar la atención de los receptores del mensaje en tiempo real?) o dando la importancia que se merece a la forma y contenido de los mensajes podremos lograr una comunicación cada vez más eficiente.

Guía para diseñar la vida que quieres vivir

Una guía para diseñar la vida que quieres y encontrar tu pasión, de acuerdo al profesor de Standford Bill Burnett.

Vale. El título puede ser un poco clickbait. O puede sonar un poco Mr. Wonderful. Pero es sobre lo que va la charla del director y profesor del Design Program de Stanford, Bill Burnett que vengo a resumir porque me pareció interesante.

Lo primero de todo, no soy coach ni psicólogo, y no creo que puedas conseguir todo lo que quieras en la vida. Pero sí me interesa conocer cómo funciona nuestra mente y cómo podemos tratar de mejorar su comportamiento para favorecer situaciones. Si esto puede ayudar a alguien, pues ya estaría amortizado el artículo.

En el vídeo, Burnett nos da una serie de pasos que debemos seguir para poder diseñar nuestra vida y encontrarle un «significado» a la misma.

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Historias de éxito – Michael Buffer, el comentarista de boxeo

Esta es la historia de un profesional del mundo del deporte que nunca ha demostrado ninguna habilidad atlética pero que tiene un patrimonio más grande que muchos deportistas.

«Hay una persona que es más rico que James Harden, Conor McGregor y Stephen Curry juntos. Nunca ha jugado un partido, tenido un equipo o demostrado ninguna habilidad atlética».

Así es como empezó Joe Pompliano su hilo en Twitter. Me llamó mucho la atención por lo curiosa de la historia y porque me gusta conocer la vida de gente interesante que, con determinación, han llegado a ser exitosos en su campo. Así que le pedí permiso a Joe para traducir su tuit en español, y aquí está.

Vamos a hablar de Michael Buffer. Posiblemente su nombre no te sonará, pero sigue leyendo y verás que lo habrás escuchado infinidad de veces por televisión.

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La NASA ha lanzado al espacio un nuevo ‘súper’ inodoro

¿Alguna vez te has preguntado cómo cagan los astronautas en el espacio? La NASA acaba de desarrollar un nuevo inodoro de 23 millones de dolares mucho más cómodo para las mujeres.

Si alguna vez te has preguntado como cagan los astronautas en el espacio, aquí tienes la solución. No sé si has probado alguna vez a hacerlo en gravedad cero. O si te lo has imaginado. Imagína hacerlo sin agua y sin gravedad. Y es que si no tienes un inodoro como los que desarrolla la NASA, debe ser un desastre.

La agencia espacial americana ha lanzado, por primera vez, el Universal Waste Management System (UWMS). Es decir, un nuevo inodoro mucho más eficiente (un 65% más pequeño y un 40% más ligero) y más cómodo para las mujeres astronautas que sus anteriores versiones. Concretamente, este nuevo sistema pesa 45 kg y y mide 71 cm.

Fotografía del nuevo inodoro espcial de titanio de la NASA.
Imagen del nuevo inodoro espacial. Fuente: NASA

Por cierto, el desarrollo y fabricación del nuevo sistema ha costado 23 millones de dólares, y pretenden que sea el inodoro que llevarán las próximas misiones espaciales a la luna, así que sigue leyendo si quieres saber cómo funciona.

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¿Por qué los expertos no predijeron esta pandemia?

Muy pocos expertos y gobiernos estaban preparados ni supieron predecir esta pandemia, al igual que tampoco lo hicieron con la Gran Recesión de 2008.

Cuando, a finales de 2019 (hay quien dice incluso que existen casos de mucho antes), comenzaron a aparecer casos de COVID-19, ningún experto en epidemiología predijo que pasado el año 2020, estaríamos como estamos. Que las economías de casi todos los países estarían por lo suelos, y que aún no sabemos qué va a pasar en los próximos meses.

Con la Gran Recesión de 2008 pasó algo similar. Mientras el sistema comenzaba a fallar en los años previos a la crisis, los expertos seguían alimentando un monstruo que desembocaría en lo que ya todos sabemos.

Es decir, ¿ni economistas ni epidemiólogos han sabido hacer su trabajo? Bueno, la realidad es más compleja, al igual que lo es la economía y la epidemiología.

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¿Tenemos exceso de información?

Recibimos una gran cantidad de información a diario, de la cual le solemos dar más importancia a las malas noticias debido al sesgo de negatividad. Es importante aplicar pensamiento crítico y desactivar el piloto automático.

A lo largo de nuestro día estamos recibiendo información de manera continuada. Al poner las noticias y ver el último atentado o accidente de avión, la última campaña de negacionistas impulsada en redes sociales por vete a saber quién, el mensaje reenviado del cuñado de turno por WhatsApp alertando de lo peligroso que es vivir, o la noticia del último asesinato que hemos leído esta mañana en el periódico.

Si estás enfermo, y buscas en Google los síntomas, es muy probable que llegues a la conclusión de que tienes cáncer.

Cuánto cabrón / Para Google cualquier dolencia es sinónimo de muerte

¿Quiere decir esto que recibimos demasiada información? ¿O que debemos ser capaces de analizar cada noticia que recibimos?

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