¿Cómo será el futuro del coche y del transporte en las grandes ciudades?

El futuro de las grandes ciudades pasará por eliminar el uso de los vehículos, fomentar el transporte público y reducir la propia densidad de población para reducir la contaminación.

Según la Organización Internacional de Constructores de Automóviles, en España había, en 2015, unos 22.356.000 coches. Si consultamos en el INE, tenemos que había 33.637.879 habitantes mayores de 19 años en ese año. Por lo que tendríamos 0,66 coches por habitante. ¿No es una pasada?

En este artículo de Xataca se han parado a calcular los gastos que supone tener un vehículo en propiedad. En el estudio concluyen que este coste medio es de 44.723 euros a lo largo de su vida útil. Ecologistas en acción ha estimado que ese coste asciende a 54.108 euros. Esto es, teniendo en cuenta el coste del vehículo en sí, del seguro, de mantenimiento, de combustible, de aparcamiento y demás gastos. Y todo esto si no tenemos costes inesperados, por averías o por accidentes.

Si consideramos que la edad media del parque de automóviles español es de 12 años, según la ANFAC, supone un coste de 3.727 euros/año con los cálculos de Xataca, y de 4.509 euros/año según Ecologistas en acción. Esos son unos cuantos desplazamientos en metro, en taxi, y unos cuantos millones en bicicleta. Además de este gasto económico, yo le añadiría la gran cantidad de tiempo que se pierde en los atascos o en encontrar aparcamiento, y que podríamos emplear siendo más productivos o simplemente disfrutando de una lectura.

En el mismo informe de Ecologistas en acción, los expertos han estimado que los coches están de media aparcados el 97% del tiempo. Esto no es nada raro, si pensamos en los hábitos de desplazamiento que tenemos los españoles, en los que vamos de casa al trabajo, y viceversa. ¿Qué sentido tiene entonces tener un coche para hacer dos trayectos al día que podrías hacer en un transporte público (o, mejor, caminando o en bicicleta?

Claro que, para que esa visión alternativa de utilizar más el transporte público o los vehículos compartidos sea real y factible, hace falta que exista un sistema óptimo y atractivo en el que a la gente le compense utilizarlo y dejar de lado la idea de la posesión de un vehículo.

¿Cuál sería la solución a esto? Según mi opinión, que todas las ciudades tengan un sistema eficiente de transporte público, en el que no solo salga rentable, sino también sea más cómodo moverse en bus o metro, que en tu propio coche.

La solución a todos estos males es el cambio radical de un paradigma en el que es normal la posesión de un coche. Un nuevo paradigma en el que lo habitual serían los coches compartidos y que, además, estos sean vehículos autónomos de 1 ó 2 pasajeros.

Y es que, ¿se han parado alguna vez a observar el número medio de pasajeros por vehículo? Según datos de la Agencia Europea de Medio ambiente, la cantidad más habitual es de 1,45 pasajeros por coche. ¿Qué sentido tiene estar alimentando una máquina de 1.300 kg para mover a un cuerpo de 70 kg?

De hecho, hay un gran número de analistas tecnológicos que auguran que en 20 años habremos dejado de poseer vehículos, y que los motores de combustión interna habrán desaparecido completamente.

En su lugar, existirán vehículos autónomos, se extenderá el uso del car sharing y cambiaremos los coches actuales por unas especies de cápsulas que nos llevarán de un sitio a otro con un grado de seguridad del 99%, pues se reducirá drásticamente el número de accidentes al eliminar el factor humano de la ecuación.

Entonces, ¿estamos llegando al final del uso del automóvil como lo conocemos como tal? Podría parecer que algo que lleva tanto tiempo entre nosotros, y que forma tanta parte de nuestra vida, sea muy difícil de que desaparezca. Pero ya hemos tenido situaciones similares en la historia de la humanidad cuando, por ejemplo, desaparecieron los carros tirados por caballos y se pasó al vehículo desarrollado por Ford.

Sin duda, estamos viviendo tiempos apasionantes de cambios de grandes paradigmas. De nosotros depende hacerlo bien y lograr un nuevo modelo que sea realmente sostenible y eficiente.

Nota: Este artículo ya fue publicado en mi cuenta de Medium el 13/10/2018.

Actualización:

Además de estos cambios de hábitos comentados en el artículo, y a raíz de la crisis del COVID-19, nos hemos dado cuenta que muchos trabajos se pueden hacer desde casa. Esto supondría un menor tráfico en las grandes ciudades. Incluso quizás volvamos a vivir en pequeñas poblaciones, pues los centros de producción estarán deslocalizados, y no en grandes ciudades que son las que normalmente tienen los mayores índices de contaminación del aire.

Autor: Mauricio Ojeda Medina

Ingeniero Industrial. Me gusta escribir de diversos temas. Interesado y apasionado de la tecnología para la mejora de la sociedad y del mundo. Me gusta moverme en la zona entre la tecnología y las ciencias sociales.

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